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Imagen corporal: preocupan los trastornos alimentarios Según ALUBA -organización que en este momento brinda tratamiento a más de 400 personas- la franja de edad que más sufre este tipo de patologías es la que va de los 13 a los 18 años. Estudios realizados por la institución indican que el 2 % de los hombres jóvenes sufre algún tipo de enfermedad alimentaria. "Hay una aumento general de la bulimia y de la anorexia entre los hombres, que empieza desde la niñez. También hay otro trastorno exclusivo de ellos que es la vigorexia", explica a LA NACION Mabel Bello, fundadora de ALUBA. La vigorexia, explica esta médica especialista en nutrición, es un trastorno que se da entre los hombres que se ven demasiado flacos y se exceden con el ejercicio físico. Además, abusan de sustancias como anabólicos y diuréticos. "Al igual que la bulimia y la anorexia, esta enfermedad se degenera casi siempre en una fobia social", desarrolla Bello. En ALUBA, que trabaja desde 1989 con este tipo de trastornos, no existen cifras oficiales sobre esta patología pero, explican en la organización, cada vez que dan charlas de prevención en gimnasios, todos los instructores dicen haber conocido jóvenes con los síntomas de la vigorexia. El modo en que se expresan los trastornos alimentarios también diferencia a los hombres de las mujeres. "En los hombres la bulimia suele ser más peligrosa que en las mujeres porque los atracones son más aparatosos. Pueden llegar a vomitar entre 10 y 15 veces por día", relata Bello. La especialista recuerda un caso en el que un paciente llegó a comer diez pizzas seguidas antes de vomitar y seguir ingiriendo alimentos. La anorexia, en cambio, se refleja en los hombres con rituales más obsesivos, dicen en ALUBA. "Una vez, un paciente me contó que en el colectivo no se sentaba en lugares que habían sido ocupados por personas excedidas en peso para que no le «trasmitieran» los kilos", cuenta la fundadora de ALUBA. Otros especialistas consultados por LA NACION creen que en la Argentina las estadísticas pueden no ser tan precisas, pero coinciden en que el número de hombres con este tipo de patologías creció significativamente. "La bulimia y la anorexia en los hombres son enfermedades más graves y difíciles de tratar", explica Rosa Labanco, médica nutricionista y miembro de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (Saota). La especialista, que llegó a ser presidenta de Saota, admite que el tratamiento genera algunos problemas entre los médicos porque casi toda la experiencia que tienen suele ser con mujeres. Una tendencia mundial "El aumento del número de hombres con trastornos alimenticios parece ser una tendencia mundial. Como en las mujeres, hay una cuestión de imagen que influye en el comportamiento", opina Eduardo Chandler, médico especialista en trastornos en la conducta alimentaria del Hospital de Clínicas. Jorge Alberto Paparato, médico psiquiatra del Hospital Universitario Austral, cree que, aunque la mujer suele ser más vulnerable, hay más casos entre los hombres últimamente. "Hay una cuestión sociocultural y otra económica. En general, este tipo de enfermedades se da en los estratos más altos", dice el especialista. Por Agustín F. Cronenbold
"Recuperé las ganas de vivir" Gustavo Tello, de 20 años, dice que por los problemas con la comida "no tenía ganas de nada". Después de cinco meses de tratamiento en Aluba, las cosas cambiaron. "Recuperé las ganas de vivir", afirma. Detrás de cada incremento en el número de personas con anorexia y bulimia hay una historia. LA NACION estuvo en la sede de ALUBA, en Combate de los Pozos 2193, en Parque Patricios, con algunos de los hombres -que en su mayoría todavía son chicos- que intentan volver a encarrilar sus vidas acompañados por profesionales. "Dejé de ver a mis amigos y me encerré en mí mismo. Lo único que conservaba era el trabajo", cuenta Gustavo sobre los primeros problemas que le produjo una anorexia incipiente. Al principio, seleccionaba la comida, un proceso que para los especialistas es muy común. "Empecé dejando la carne, después otras cosas y terminé tomando nada más que yogur", relata Gustavo. Dice que dejó de salir y tenía cambios constantes de humor. "No tenía ganas de nada", resume. Con el tratamiento, una de las primeras cosas que recuperó fueron los amigos. En ese momento, las perspectivas cambiaron. "Tengo proyectos y ganas de hacer cosas. Adeudo materias del secundario y quiero terminarlo", se esperanza Gustavo. La vida de Luis Roa, colombiano, de 19 años, había tomado el rumbo que quería. Dejaba su Bogotá natal para venir a Buenos Aires a cumplir con su sueño y estudiar actuación. Sin embargo, cuatro meses después de llegar, tuvo que empezar un tratamiento en Aluba. "Me lo recomendaron en el hospital al que fui después de una internación por un problema intestinal. En ese momento, sólo comía fruta y verdura y tenía un principio de anorexia", dice Luis. Sus problemas en realidad comenzaron antes, en un viaje de estudios en 2004 a los Estados Unidos. "Vivía con una familia que se fijaba mucho en lo físico y yo empecé a comer mal y a salir a correr obsesivamente", cuenta Luis. Cuando volvió a Colombia siguió con problemas y tuvo los primeros síntomas de anorexia. Ya en la Argentina, los inconvenientes empeoraron y terminó en el hospital. A partir del tratamiento en Aluba dice que recuperó la alegría y volvió a disfrutar de los deportes. "Ahora estoy mejor y el qué dirán no me importa", remata Luis. Desde la adolescencia En general, dicen en ALUBA, los problemas alimentarios comienzan en la adolescencia, pero pueden prolongarse si no son tratados. Matías Nieves tiene 24 años y hace dos meses comenzó el tratamiento en ALUBA. "Tenía atracones y, después quería bajarlos con laxantes y diuréticos. Estuve muy mal de salud", cuenta Gustavo. Sus problemas comenzaron de adolescente y llegó a estar obeso. "Era infeliz y creí que era por la obesidad. Cuando adelgacé me di cuenta de que mi problema iba más allá", relata Nieves. Gracias a ALUBA, Matías dice estar más ordenado con la comida y después de haber "dejado todo" está retomando sus actividades.
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En pocas palabras |
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| Programa: Stock Magazine Entrevistado: Marcelo Bregua, coordinador general de ALUBA Tema: Bulimia y anorexia |
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| Programa: De taquito y gambeta Entrevistado: Marcelo Bregua, coordinador general de ALUBA Tema: Bulimia y anorexia |
| TELEVISION |
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TRASTORNOS ALIMENTICIOS La cantidad de hombres con bulimia y anorexia se incrementó 44% en los últimos dos años, según datos de la Asociación Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA). Mientras que la franja de edad que más sufre este tipo de patologías es la que va de los 13 a los 18 años, estudios realizados por la institución indican que el 2 % de los hombres jóvenes sufre algún tipo de enfermedad alimentaria. Según los expertos, la bulimia suele ser más peligrosa en los hombres que en las mujeres porque los atracones son más aparatosos y pueden llegar a vomitar entre 10 y 15 veces por día. "La bulimia y la anorexia en los hombres son enfermedades más graves y difíciles de tratar", explicó Rosa Labanco, médica nutricionista y miembro de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (Saota) a un matutino porteño. |
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América TV - América Noticias - 1era. Edición |
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Anorexia en pañales Contenido: Informe especial sobre el desarrollo de la enfermedad desde la infancia. |
| AGENCIAS |
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LA PINTA ES LO DE MENOS El martes 10 de abril, a partir de las 18, se realizará una disertación sobre bulimia y anorexia en el Salón San Martín de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, con entrada libre y gratuita. La principal oradora será la Dra.Mabel Bello, titular de ALUBA. También expondrán las diputadas Silvia Majdalani e Inés Urdapilleta, el diseñador de modas Jorge Ibáñez y pacientes en tratamiento. A la conferencia -moderada por Eduardo Barenboim- asistirán representantes del ámbito de la salud, alumnos de las carreras de Medicina, Nutrición y Enfermería y estudiantes secundarios. |
| INTERNET |
| Trastornos Alimentarios Sabemos que las pautas culturales han determinado que la delgadez sea un sinónimo de éxito social. Muchos de nuestros jóvenes luchan por lograr "el físico ideal", motivados por modelos, artistas o por la publicidad comercial. Muchos de ellos creen sinceramente que "el mundo es de los flacos". Otros, cuyo peso natural excede el standard de delgadez que la sociedad impone, se deprimen, se autocritican, se sienten perdedores y desvalorizados. "Ser flaco es sinónimo de éxito" o "si soy flaco todo será más fácil", es lo que la mayoría cree firmemente y esto hace que todos los esfuerzos se centren en una "dieta mágica". Cualquiera sea la restricción alimentaria que se adopte, se ha dado el primer paso hacia el abismo. A la Anorexia Nerviosa y a la Bulimia se llega siempre por el camino de la dieta. La presión social es muy grande, tanto, que no hay reunión en la que no se toque el tema del "peso", de los "kilitos de más" o de "la dieta de moda". Toda la población en general está preocupada por la figura. El culto al cuerpo es el caldo de cultivo donde la enfermedad brota y se expande. Uno de cada veinticinco jóvenes argentinos sufre de Bulimia o Anorexia. Es importante que tomemos conciencia de lo que estos porcentajes reflejan, y que intentemos detectar qué pasa a nuestro alrededor, en nuestra familia y en la escuela, qué pasa con nuestros hijos y con los amigos de nuestros hijos. Qué es bulimia y anorexia Los trastornos alimentarios de Bulimia y Anorexia, son las alteraciones más comunes de la conducta en el acto de comer. Aunque se refiere al acto de comer no tiene relación directa con la comida. Su raíz está en el miedo a vivir y a crecer. Las señales más claras de estas enfermedades se descubren a través de: el rechazo a mantener el peso corporal por edad y talla lo que ocasiona una pérdida importante de peso; el temor intenso a engordar; la alteración de la imagen del cuerpo en la que la persona se ve o se siente gorda a pesar de estar muy delgada; la presencia de amenorrea en las mujeres (ausencia de al menos 3 ciclos menstruales consecutivos, la presencia de atracones recurrentes en los que la persona siente que pierde el control sobre la comida; la aplicación de conductas compensatorias siempre peligrosas como son los vómitos, el abuso de laxantes o diuréticos, el excesivo ejercicio físico, ayunos y la ingesta de diversos fármacos “adelgazantes”. La obsesión por el cuerpo y comida está siempre presente y determina las alteraciones en la conducta. Si no se tratan, pueden agravar su estado de salud, pueden tener problemas en el colegio, en el trabajo, con la familia y con la sociedad. Perderán su autoestima, sobrevendrá el deterioro de la personalidad, no lograrán independencia ni autosuficiencia, no obtendrán una inserción social adecuada. Hay que tener en cuenta que e l paciente suele no tener conciencia de la enfermedad, no esta interesado en curarse, no sincera sus síntomas, no cumple con las prescripciones médicas. La "verdad universal" que todo enfermo de Anorexia o Bulimia proclama es la más difícil de rebatir para cualquier padre inexperto, por lo que debemos prestarle especial atención: "Estoy sano", afirman. Y esto es la base de sustentación de la enfermedad. |
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SI QUIERE CONSULTAR Puede concurrir a las Charlas Informativas Gratuitas que se realizan en ALUBA Central ubicada en la calle Combate de los Pozos 2193 de la Capital Federal, todos los días Lunes y Jueves a las 14 hs, donde recibirá asesoramiento especializado para su problema personal. También usted puede contactarse telefónicamente al: 0800 2225822 ó 4306-0033; 4306-9786; 4306-9789 ó 4304-8081. |
| EN EL EXTERIOR |
Recomiendan acudir a especialistas en patologías alimentarias Ayudar a un enfermo de bulimia o anorexia es difícil, pero no imposible. Aunque a ellos no les importe poner su salud, e incluso su vida, en riesgo mientras intentan perder peso, es mucho lo que pueden hacer sus familiares y amigos para que se recuperen si saben dónde pedir ayuda y qué actitud tomar. Tanto la bulimia como la anorexia son trastornos alimenticios con leves diferencias: los anoréxicos tienden a pesar menos y dejan de comer o siguen una dieta estricta, mientras que los bulímicos comen en demasía y luego vomitan. NO LO ACEPTAN Lo primero que debemos considerar es que aconsejarlos directamente no dará resultado, pues no son conscientes de su enfermedad y tienen tanto terror a engordar que llegan a sacrificar a su familia. "Quienes traten de decirles que están equivocados y que solo se lastiman pueden terminar dañados. Sin embargo, no podemos pensar que la enfermedad desaparecerá sola. Es una adicción y el enfermo no puede controlarla. Si no es tratado a tiempo, perderá su autoestima, se hará un ser dependiente y tendrá problemas de inserción social; además, la enfermedad puede hacerse crónica y llevarlo a la muerte", explica la psiquiatra Mabel Bello, experta en patologías alimentarias y fundadora de la Asociación Peruana de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia. La llamada cultura de la delgadez ha dado como resultado que no sólo adolescentes y adultos se enfermen, sino también que muchas mujeres obsesionadas con el peso influyan negativamente en sus hijos, lo cual hace que el mal aparezca a más corta edad. "Algunas madres les dicen a las profesoras del nido que su niño no puede comer ni dulces ni harinas. Los niños no sociabilizan porque no pueden compartir normalmente con sus amigos. Hay casos en que desde los 3 años comienzan a aislarse y a comer demasiado a escondidas", comenta Bello. HAY RECUPERACIÓN Según Bello, el 80% de los que sufren anorexia o bulimia logra recuperarse, por lo cual un diagnóstico temprano del mal y un adecuado tratamiento son importantes para que el enfermo sane. Para ello, los familiares deben llevarlo con los especialistas, porque son raros los casos en que un paciente pide ayuda por su cuenta. "Lo más coherente es consultar con un equipo de patologías alimentarias, porque un psicólogo, un psiquiatra o un nutricionista cada uno por su cuenta no puede solucionar el problema. Lo importante es que un conjunto de médicos especialistas en patologías alimentarias le dé primero una estrategia, para que ese paciente entre en tratamiento y se dé apoyo a la familia. El enfermo debe entrar a un grupo de autoayuda", recomienda. La finalidad del tratamiento es enseñarle al enfermo a comunicarse, a levantar su autoestima, a luchar en grupo contra su mal, que se dé cuenta de que la PRECISIONES Información imprescindible: MÁS DATOS Un bulímico presenta los siguientes síntomas: Alguien que tiene anorexia: |
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