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Enero 2007
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GRAFICA

ESFUERZO INTERNACIONAL
Investigarán en 400 familias cuáles son los genes responsables de la anorexia nerviosa


Aunque se la suele asociar a conflictos familiares o cuestiones culturales, para los científicos, detrás de la anorexia se esconde una base genética. En este sentido, un proyecto internacional en el que participarán 400 familias de diferentes países, buscará más evidencias sobre el rol de los genes. Así, se pretenden derribar mitos que, según los expertos, estigmatizan en vez de ayudar. La respuesta a la top model Giselle Bundchen, quien responsabilizó al contexto familiar.

LAURA GARCIA OVIEDO

En el medio de la tormenta por las muertes de varias modelos en Brasil a causa de la anorexia, la top model Giselle Bundchen no tuvo mejor idea que salir a decir que la "culpa" del avance de esta enfermedad era de las familias y no del mundo de la moda. Y abrió un debate que todavía sigue generando respuestas. Incluso, en el poco glamouroso mundo de la ciencia.

Esta semana, un equipo internacional de investigadores salió a contrarrestar los dichos de Bundchen, asegurando que hay evidencias de que el ADN sería una causa determinante de esa enfermedad. Se trata de científicos que acaban de iniciar un estudio para determinar con precisión cuáles son los genes involucrados en la anorexia nerviosa.

Críticas. "Pensamos que la sociedad, y quizá las familias, juegan un rol, pero probablemente sólo en aquellos individuos que son vulnerables por su genética", le explicó a PERFIL Walter Kaye, profesor de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh e investigador del proyecto internacional. Kaye señaló que es fundamental conocer las causas de esa enfermedad para poder desarrollar tratamientos satisfactorios en el futuro.

Los colegas de Kaye criticaron con dureza lo dicho por la modelo brasileña. Allan Kaplan, investigador de la Universidad de Toronto, dijo a la agencia EurekAlert!: "Una opinión desinformada como la de Bundchen (...) daña los intentos de apoyo y lastima a los padres que están desesperadamente luchando por la recuperación de sus hijos enfermos".

Más de 400 familias de Canadá, Alemania, Inglaterra y de siete ciudades de los Estados Unidos participarán de este estudio pionero que busca encontrar más evidencias de las causas genéticas de la anorexia. Se analizarán durante cinco años los casos de hermanos, tíos o primos con ese mal. El proyecto es financiado por los Institutos Nacionales de Salud Mental de los Estados Unidos, y cuenta con el apoyo de la Fundación Prize. Genes. La anorexia es un trastorno alimentario que lleva a la persona a no querer comer por terror a engordar. Es un mal que puede llegar a ser letal. "Si bien la carga genética puede llegar a determinar hasta en un 60% el desarrollo de esta patología, no podemos descuidar ni desatender los demás factores predisponentes que tienen que ver con esta enfermedad", alertó Laura Gear, nutricionista del Instituto de Investigaciones Metabólicas de Buenos Aires (IDIM).

"No está bien culpar a la familia. Ya es bastante difícil y doloroso para los padres asumir el diagnóstico y enfrentar el tratamiento para cargarlos además con la culpa. Aunque es cierto -concedió Gear- que existen factores predisponentes, precipitantes y de mantenimiento de la enfermedad, donde se incluyen determinadas características de la familia, no podemos considerarlos `la causa' de la enfermedad".

Por su parte, Mabel Bello, jefa de Psiquiatría del Hospital Udaondo y una de las fundadoras de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA), destacó la importancia de que se realice un estudio internacional de este tipo. Sobre todo, porque en ese hospital encuentran una asociación constante entre anorexia y otras patologías, como el trastorno bipolar y el trastorno obsesivo compulsivo, que se explicarían por una base biológica.

Bello observó que esta patología se da en cualquier familia. "Tenemos pacientes con familias donde hay violencia e indiferencia, pero también pacientes que tienen familias coherentes y muy armónicas". Pero, parece, lo cultural y lo genético hacen estragos.

Que hace la gente
TRASTORNOS ALIMENTARIOS (Tucumán)


La Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) informó que todos los lunes, a las 10, se realizan charlas informativas gratuitas sobre patología alimentaria. Los encuentros se hacen en la sede de la institución, en San Martín 218. Para mayores informes, llamar al 4226726 de 8 a 17.

TRASTORNOS DE ALIMENTACION
Anorexia, cada vez a menor edad

Un estudio determinó un incremento del 20 por ciento. Las patologías son más graves y alcanzan a menores de 10 años.

Las excusas no tenían fin: que ya había comido antes, que le dolía el estómago o que la carne le caía mal. Tenía miles de formas para disimular: abría a cada rato la heladera, para que sus padres pensaran que se alimentaba, durante la cena jugaba con su plato sin probar bocado y cuando lo hacía, tomaba una servilleta de papel y escondía en su mochila todo lo que se llevaba a la boca.

Pero los síntomas fueron más evidentes que sus intentos por disimular y con el primer desmayo de Laura, una estudiante de 16 años, sus padres la internaron en un hospital donde le diagnosticaron anorexia nerviosa. Su caso se suma al fuerte aumento de adolescentes con trastornos alimentarios que, además de tener patologías cada vez más graves, aparecen a edades más tempranas y ya alcanzan a menores de diez años.

Desde el Centro Dos, una asociación para la asistencia en psicoanálisis, se registró un aumento del 20 por ciento en las consultas recibidas por casos de anorexia y bulimia de septiembre a diciembre de 2006 con respecto al mismo período del año anterior.
Además, en este mismo relevamiento se determinó que el 94 por ciento son mujeres, que las edades de los pacientes rondan entre los 15 y 30 años y que en el 98 por ciento de los casos la primera consulta fue realizada por un familiar o amigo.

MAS CONCIENCIA


Con las recientes casos de cinco mujeres muertas en menos de dos meses por problemas de alimentación en Brasil –varias de ellas modelos–, la bulimia y anorexia volvieron a ubicarse en el centro de discusión en una sociedad que, para los especialistas consultados por La Razón , todavía las niega.

"Hay un aumento notable del número de consultas a raíz de las muertes de estas modelos.
Las alertas sirven para salvar vidas y aunque la anorexia predomina en la adolescencia, cada vez hay casos de chicas más pequeñas, porque la presión social se extendió a todas las edades", explicó la directora de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (
ALUBA), doctora Mabel Bello.

El contexto social tiene una fuerza determinante en el desarrollo de estas patologías. Para Bello, hay una crisis de valores, una inestabilidad del grupo familiar y un predominio de la imagen en los medios.

Sin embargo, los expertos aclaran que lo social no es todo.
"No se lo puede reducir a un trastorno alimentario. Estas enfermedades tienen que ver con un conflicto psíquico inconsciente", dijo la psicóloga Mariana Davidovich, quien recordó las palabras del gran psicoanalista Jacques Lacan cuando definió a la anorexia como "el suicidio no violento".

A DONDE RECURRIR

4306-0033

Es el teléfono de
ALUBA, donde un equipo de profesionales realiza tratamientos específicos. Atienden de lunes a viernes de 10 a 20.

En el Hospital de Clínicas también hay un equipo especializado.

Entre Ríos
Entrevistada: Lic. Silvina Cardoso (psicóloga
ALUBA)
Tema: Bulimia y Anorexia
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Paraná
Hay 40 casos de anorexia en tratamiento en ALUBA

Entre otros, se recupera un chico que mide 1,70 y pesaba 47 kilos y una joven de 1,60 con apenas 32 kilos.


La meta del cuerpo perfecto ya terminó con la vida de muchas jóvenes obsesionadas por adelgazar.

La muerte de una modelo brasileña puso el tema en el tapete. La joven, identificada como Ana Carolina Reston Macan, de 1,74 metros de altura murió con apenas 40 kilogramos de peso. Días después una joven argentina de 21 años que pesa 28 kilos y tiene la contextura física de una niña de 12 años ingresó al hospital con un grave cuadro de anorexia, lo que generó alarma en el país.

Paraná no es ajena a esta realidad alarmante y preocupante. La Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (
ALUBA) local tiene en tratamiento a 40 jóvenes con anorexia. Todos ingresaron con un índice de masa corporal muy por debajo al necesario. Como ejemplos la psicóloga Rosana Lomagno, integrante de ALUBA, mencionó dos casos. El primero, un joven con 1,70 y apenas 47 kilos que llegó luego de una internación coronaria en Santa Fe producto del bajo peso. El joven debía pesar 65 kilos.

El otro caso fue el de una chica de 1,60 metros con 32 kilos. “Hoy están ambos en tratamiento en la institución. Aquí todos los casos que ingresan tienen el índice de masa corporal muy por debajo al que necesitarían”, dijo la profesional y aclaró que
ALUBA recibe pacientes que vienen “de alta en la parte clínica” o se derivan a internación.

La psicóloga prefirió no dar más datos –por secreto profesional– pero indicó que todos los casos son preocupantes y cuesta mucho tiempo recuperar a la persona.

Ahora, vigorexia


ALUBA recibe a diario una consulta nueva por un caso de bulimia o anorexia.
Ambas afecciones se han constituido en los trastornos alimentarios más frecuentes y temibles de esta última década, con un común denominador claro y preciso: la búsqueda desenfrenada de la delgadez como medio para alcanzar el éxito y la aceptación social.

Así como la anorexia puede llevar a la muerte, la bulimia también.

“Hay chicas que vomitan más de 10 veces por día. Vomitan sangre, comen de la basura cuando aparece la compulsión o el atracón, toman un vaso de agua y vomitan o sólo tragan saliva por miedo a engordar”.

En el último tiempo un trastorno relacionado con los hábitos alimenticios cobró auge y espacios en la institución. Se trata de la vigorexia, un desorden de la conducta que, a diferencia de la bulimia y la anorexia nerviosa –centradas en la cantidad de comida– conduce a una obsesión por el logro de una figura corporal musculosa y perfecta a través de la realización compulsiva de actividades deportivas. “Esto se observa más que nada en los gimnasios y a esta altura del año. Jóvenes interesados en sacar músculos, tener un cuerpo fibroso. Practican mucha gimnasia y la acompañan con amplios rituales con respecto a la comida e ingieren anabólicos”, dijo la profesional.

Riesgos del bajo peso


Tener un bajo peso indica el riesgo de sufrir un paro cardíaco, arritmias, hemorragias digestivas o lesiones estomacales graves que pueden llegar a la internación (ver índice de masa corporal). El bajo peso puede ser motivo de internación por deshidratación o por una desnutrición severa. “El cuerpo está tan debilitado que ante cualquier infección provoca la muerte del paciente”.

Argentina es el segundo país que presenta mayores casos de patologías alimentarias. El primero es Japón.

En
ALUBA existen 80 pacientes en tratamiento y “todos los días se realizan entrevistas de admisión”.

En la institución trabaja un equipo de profesionales integrado por médicos, psiquiatras y psicólogos. “Primero se trata de resolver la parte clínica. Si es necesaria una internación se apela a la misma para después empezar a trabajar en la parte psicológica”, dijo.

Qué es el índice de masa corporal

El Índice de Masa Corporal (IMC) es el peso corporal dividido por la talla al cuadrado, el cual se asume como independiente de la estatura.
El cálculo está basado en cifras sugeridas para peso corporal ideal, donde el IMC para hombres y mujeres normales deberían estar en el rango de 18,5 a 25 kg/m2.
La familia no comprende
Las patologías muchas veces no son consideradas enfermedades dentro de la familia. Se toma como un capricho. Es difícil que la familia acepte tener un hijo enfermo de anorexia, sobre todo porque es una enfermedad psicológica y una adicción.
Justamente, como se trata de una adicción el chico tiende a manipular su entorno. “Ya comí, como después, a vos te parece, me cae mal, me descompongo si como más”, son frases comunes.
El tratamiento y recuperación “lleva un tiempo prudencial. La evolución dependerá de la personalidad del paciente”.dependerá de la personalidad del paciente”.

• Hay 40 casos de anorexia en tratamiento en
ALUBA.
• Entre ellos, un chico de 1,70 con 47 kilos.
• Otra chica de 1,60 metros con 32 kilos.
• Todos los casos que ingresan tienen bajo índice de masa corporal.
• Apareció otra patología: vigorexia, obsesión a tener un cuerpo musculoso.
• También registran casos de chicas que vomitan más de 10 veces por día.
• Otras vomitan sangre.
• Comen de la basura cuando aparece la compulsión o el atracón.
• Toman un vaso de agua y vomitan.
• Sólo tragan saliva por miedo a engordar.
• Argentina es el segundo país con mayor cantidad de patologías alimentarias.
• Tener un bajo peso indica severos riesgos de vida.
RADIO

Entrevistada: Mabel Bello (consultora médica ALUBA)
Tema: Bulimia y Anorexia
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Entrevistada: Mabel Bello (consultora médica ALUBA)
Tema: Bulimia y Anorexia
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  Entrevistada: Mabel Bello (consultora médica ALUBA)
Tema: Bulimia y Anorexia
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Entrevistado: Rodolfo Montero (delegado ALUBA Paraná)
Tema: Temas Institucionales
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Entrevistado: Rodolfo Montero (delegado ALUBA Paraná)
Tema: Temas Institucionales
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Radio Villa María
Entrevistado: Marcelo Bregua (Coordinador General
ALUBA)
Tema: Bulimia y Anorexia
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TELEVISION
Canal 9

Programa: Telenueve 12 hs.
Tema: 'No hay de tu talle'. El drama de muchas adolescentes.
Informe especial de Telenueve.

-Testimonio de mujeres que han padecido la falta de talles. Manifiestan su bronca contra este hecho que les parece 'injusto' y 'despectivo'.
-Testimonio de Marcelo Bregua, coordinador general de ALUBA.
-Testimonio de María José Lubertino, titular del INADI.

Programa: Telenueve 12 hs.
Tema: ALUBA y Jorge Ibáñez, juntos en la pasarela
El desfile saludable. El diseñador dará el puntapié en su desfile.

Audio Jorge Ibáñez (diseñador de modas): “Voy a tratar que todas las modelos estén todas cumpliendo el requisito mínimo de la masa muscular. Hubo de todo, chicas desesperadas porque pensaban que no llegaban al peso y agencias que no estaban de acuerdo. La Obra social de las modelos tampoco. En este último tiempo hubo muchos casos de modelos fallecidas por culpa de una enfermedad, que no se ve, pero que está.”




Programa: Otro Tema
Tema: Ley de talles
Entrevistado: Marcelo Bregua (coordinador general ALUBA)
Testimonio: Lorena Galuzzo (paciente)


Programa: Antes del Mediodía
Entrevistado: Fernando Embón (coordinador general de ALUBA).


Programa: Visión 7 - 12 hs.
Tema: Otra vez la anorexia
Murió una joven brasileña.
-Declaraciones de Mabel Beatriz Bello (consultora médica de ALUBA).

CANAL 13

Programa: El Noticiero del Trece
Tema: Contra la anorexia

El diseñador Jorge Ibáñez pesará a las modelos de sus desfiles. Si están por debajo del promedio normal no trabajarán.
-Opinión de Ibáñez.
-Opinión del Dr. Marcelo Bregua, psicólogo de ALUBA.
-Opinión del Lic. Juan Pierleoni, psicólogo de ALUBA.

Programa: Mañanas informales
Tema: Bulimia, anorexia y obesidad

Luego de la nota en donde se anuncia que el diseñador Ibáñez junto a ALUBA pesarán a las modelos antes de los desfiles, se debatió en el estudio el tema de la anorexia – bulimia y la obesidad.
El periodista Marcelo Palacios comentó que debido a su obesidad no consigue talles de su ropa. Señaló una campera que vestía, y dijo que debió comprarla en el exterior. .

AGENCIAS

Un infierno inimaginado
Anorexia: La enfermedad silenciosa

Uno de cada diez jóvenes argentinos padecen la afección, con un 20% de mortalidad. Los profesionales especialistas en trastornos alimenticios aseguran que se puede prevenir y que se puede curar. En qué consiste unos de los problemas que más azota a la sociedad.

Por Laura Rómoli, de la redacción de Agencia NOVA


Las pautas culturales conducen a una exageración de las tendencias estéticas que han determinado que la delgadez sea sinónimo de éxito social. Los adolescentes -como seres que despiertan a la vida social de los adultos- persiguen muchas veces, el objetivo de parecerse al referente de moda: un cantante, una modelo, un actor o actriz. Perseguidos por la exclusión que descubren permanentemente en todos los ámbitos de la vida y en todas las clases sociales, buscan encontrar un lugar en la vida, descubrir quiénes son y hallar la manera para relacionarse con sus pares y sus afectos.

No hay reunión donde no se toque el tema de “los kilitos de más” o “la dieta de moda”, claro que no siempre eso implica que la gente se enferme. Pero existen personas más vulnerables psicológicamente que otras. A la Anorexia Nerviosa y a la Bulimia se llega siempre por el camino de la dieta y la desmesura hace perder los límites de lo correcto para lograr el objetivo buscado que siempre es ser feliz.

Uno de cada veinticinco jóvenes argentinos sufre de Bulimia o Anorexia y la mortalidad supera el 20% de los enfermos. No es fácil reconocer a un anoréxico o bulímico a simple vista, ya que ellos ocupan casi todo el día en inventar los métodos para disimular su afección. Es por esto que Anorexia y Bulimia son consideradas como la enfermedad del silencio, no solo por lo solapado de sus síntomas sino también porque lo que éstos manifiestan es el malestar que el afectado no puede llevar a las palabras.

Cómo detectarla y cómo combatirla

La Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) es una institución dedicada a tratar los trastornos alimenticios en Argentina, Uruguay y Perú y atiende a más de 2.000 pacientes. Allí se respira adolescencia en los pasillos y salas. Para el psicólogo clínico y coordinador general de ALUBA, Marcelo Bregua, la enfermedad comienza con una persona que decide hacer una dieta, pero no necesariamente porque se encuentra excedida de peso, sino porque no es feliz y cree que modificando su estructura va a modificar su contenido.

“La persona empieza a descender de peso y cuando llega al mínimo esperable, tenemos el primer punto de lo que podríamos denominar anorexia nerviosa. Lo que sucede entonces es que, habiendo descendido de peso ya debería encontrarse feliz, pero aún no lo es: la imagen que esta persona tiene de sí misma frente al espejo es una imagen distorsionada, ya que encontrándose muy delgada se ve gorda. Esta distorsión hace que continúe bajando y comience a tener temor a regresar al peso inicial”, explicó a la agencia NOVA.

Así, las características de la Anorexia nerviosa son el excesivo bajo peso, la imagen corporal distorsionada y el temor a engordar y, en las mujeres, la presencia de amenorrea o la ausencia de menstruación. “Existe un tipo de anorexia que es la compulsivo-purgativa: por ejemplo, comen un alfajor -que para ellos es tremendo- y luego toman laxantes, diuréticos y preparados para bajar de peso, y además inducen el vómito para eliminar aquello que ingirieron", dijo el profesional.

"La diferenciación es necesaria: aquellos enfermos con conductas purgativas tienen un riesgo mucho mayor de muerte –superior al 50%-, ya que su organismo se ve afectado de manera múltiple”, explicó el licenciado, quien agregó que “la falta de tratamiento puede, por un lado llevar a la muerte y por otro, a la cronificación de la enfermedad", en referencia a que existen pacientes de 60 años que comenzaron con anorexia a los 14.

Otro de los factores a tener en cuenta es que quienes poseen conductas purgativas viran hacia la Bulimia Nerviosa, teniendo episodios de ingesta voraz seguido de un gran sentimiento de culpa por el que se castigan, dejan de hacer actividades y reunirse con los demás, realizan ayunos y conductas purgativas (laxantes, diuréticos, anfetaminas).

La especialista en clínica médica y nutrición clínica, Estela Maris Melón, en diálogo con Agencia NOVA en su consultorio, aseveró que "la desnutrición a la que la anorexia lleva acarrea afecciones de todo tipo, siendo que el descenso de potasio producido por laxantes y diuréticos conducen a derivar en paros cardíacos que el paciente no está en condiciones de resistir, a la insuficiencia renal y pérdida de riñón, hemorragias digestivas y vómitos de sangre, y hasta la osteoporosis y menopausia precoz en niñas, por lo que la enfermedad trae consecuencias más serias de lo que se piensa".

La poca tolerancia al estrés de algunas personas, las vuelve mucho más propensas y es por esto que lo más importante es la pronta detección por el entorno. En el caso de las chicas anoréxicas, la evidencia se registra por el bajo peso y, en el caso de las chicas bulímicas, ocurre que si bien el peso puede no variar demasiado, dejan rastros de los atracones y las grandes ingestas de comida que realizan a los padres. Es la manera que encuentran las pacientes de pedir ayuda, dado que la enfermedad es en realidad un trastorno de la comunicación.
INTERNET

ALUBA tendrá su casa en calle Courreges

El intendente de Paraná, Julio Solanas, firmó con la Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia (ALUBA) un convenio a través del cual la Comuna otorga en comodato a la entidad sin fines de lucro un inmueble de su propiedad ubicado en calle Courreges 456, entre Paraguay y Montevideo. El edificio estará “destinado exclusivamente para la construcción de la sede social, clínica de tratamiento y el cumplimiento de los propósitos de esta entidad de bien público”, según reza la disposición.

El contrato se extiende por 4 años y podrá ser prorrogado por plazos iguales y consecutivos “mientras se mantenga y garantice el destino y afectación del inmueble, objeto de este contrato”.
Tras el encuentro con el jefe comunal, el titular de ALUBA, Rodolfo Héctor Montero, explicó que también recibió de Solanas “un proyecto para la construcción de la sede, y nos informó sobre un pedido de ayuda económica que realizó al Gobierno nacional para esa edificación”, explicó Montero.


Cuando la anorexia no es sólo un mal femenino

Se llama Pablo y sufrió una enfermedad que muchos identifican con las mujeres. En diálogo con Infobae.com contó el infierno que atravesó y el duro camino de regreso.


Durante años se creyó que se trataba de un mal estrictamente femenino, que se extendió y agudizó por el mandato de la imagen. Pero no. Ellos también lo padecieron.

Pablo tiene 26 años y es instructor en musculación, personal trainer y nutricionista deportivo. Tal vez por aquel pasado que lo marcó y del que aún tiene un vivo recuerdo.
"El sobrepeso siempre fue un karma para mí", dice en el preámbulo de la conversación con Infobae.com para luego introducirse en un crudo relato de una enfermedad que lamentablemente está de moda, fogoneada por la imagen del mundo de la moda y que hace estragos entre las modelos, con dos muertes recientes en las pasarelas de Brasil.
"La procesión iba por dentro, no lo exteriorizaba pero me trastornaba", dice y recuerda su traumático quinto año.

"Me acuerdo que me fui a pesar y cuando vi lo que pesaba, (por lo mucho, pero no precisa cuanto) me desesperé. Sin darme cuenta, empecé con las dietas, muy severas y también con hiperactividad física. Y así con el tiempo se me fueron pasando los días, meses y fui logrando mi cometido", relata.

Su voz suena aliviada, como alguien que conoció el infierno pero a fuerza de un esfuerzo máximo logró atravesarlo. Aunque como todo aquel que cayó, sabe que el camino de regreso es largo y con posibles desvíos, a los que hay que estar atentos.

"Acá en casa no se daban cuenta. Al verme bajar de peso pensaban que era lo adecuado. Bajé 40 kilos en 4 meses. Es el número del que tengo conciencia, pero seguí bajando", dice.
Pablo tenía 17 años y en esa época medía 1,75 mts y llegó a pesar 55 kilos.

"Hacía todo lo posible por no comer". Ese era su mandamiento principal en una época oscura.
"No podía dejar de pensar en eso, en que estaba gordo. Además, está el tema de la adolescencia. Uno quiere relacionarse y bueno, eso contribuyó a profundizar la enfermedad", explicó.

Cada kilo menos, que él creía un triunfo, tenía un terrible costo orgánico.
"Comencé con desmayos, empezaba a tener mareos y caídas me levantaba de la cama y me caía. No tenia fuerzas para mantenerme de pie", relata.

Incluso llegó a dejar el colegio. "Dejé en quinto año, faltaba un mes para irme de viaje de egresados. No me importaba nada, lo dejé lo único que me importaba era ser flaco".
En este sentido, apunta los abruptos cambios en los hábitos de su alimentación. "Siempre evitaba la hora de la comida, pasé muchos días sin directamente comer. Iba al gimnasio, corría, sólo quería perder peso", explicó y agregó que llegó a estudiar las calorías de lo que compraba en caso de que fuera al supermercado.

"Vivía a lechuga, tomate, zapallo, pollo". Un menú saludable, si es acompañado por una dieta debidamente equilibrada, para reponer los gastos de una intensa actividad física.
Los primeros en prender la alarma fueron sus padres. "Fueron mis padres que levantaron las sospechas al detectar los síntomas físicos. Los desmayos, con bradicardia (cuando el ritmo cardíaco es más lento que el habitual), y la presión muy baja" dijo.

Llegó a estar internado en terapia intensiva. "Estuve tres días en la Clínica de la Trinidad. Fue la peor etapa". Pero a partir de ahí arrancó la recuperación.

Recuerda que todas las alertas rojas se activaron definitivamente una tarde cuando miraban un programa de Mirtha Legrand.

El diagnóstico preciso lo dio una de las invitadas a los tradicionales almuerzo: la doctora Mabel Bello, fundadora de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia.

Fue en esa época que comenzó el tratamiento con intensiva frecuencia, en ALUBA. También fue clave para el sostenimiento de la terapia el cuidado de sus padres.

"Está demostrado que la anorexia no es un mal de género y se necesita ayuda terapéutica para salir. Es una enfermedad que es muy torturante llevarla sola. Además tiene consecuencias muy graves. Hay que pedir ayuda sí o sí porque de esto solo no se sale", concluyó.


Aseguran que los casos de anorexia aumentaron un 20% el último año

A raíz de la muerte de una adolescente de 14 años en Brasil, la fundadora de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA), Mabel Bello, se refirió al aumento de casos de la enfermedad. Dijo que la cuenta con 30 pacientes y que “cada vez concurren chicas más jóvenes”.

La preocupación se incrementa cada vez que circula la noticia del fallecimiento de otra víctima de la anorexia nerviosa. María Galvao Vieira murió el sábado pasado en Río de Janeiro por un paro cardiorrespiratorio provocado por la enfermedad. Medía 1,70, pesaba 38 kilos, y soñaba con ser modelo como muchas niñas que se dejan influenciar por la moda de “ser flaca”.
Mabel Bello, médica psiquiatra y consultora de ALUBA, confirmó que “en los últimos tiempos los padres toman más en cuenta la enfermedad de las chicas dada la importancia que se le da públicamente”.

“Los trastornos alimenticios, ya sea bulimia o anorexia, aumentaron un 20 por ciento en comparación al año pasado, y notamos también un incremento en la zona sur, que se evidencia por una mayor concurrencia a nuestra sede de Banfield”, comentó Mabel, quien también es presidente honoraria.

ALUBA (Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia) cuenta con una central en Capital Federal, una subsede en la localidad de Banfield y 11 delegaciones en el interior del país.
En ese sentido, la asesora médica confirmó que en la sede de la localidad de la región sur, “cada vez hay más pacientes, alcanzando en la delegación las 30 personas”.

“Es sorprendente la edad de comienzo del problema. Antes veíamos adolescentes, ahora vemos niñas. Por eso les recomendamos a los padres que no quieran tener modelos sino hijas sanas, que se comuniquen bien, que sean sociables y no se aíslen. Que no traten de hacer adelgazar a una adolescente sin ayuda de un equipo porque en esta edad el organismo está preparado para crecer y madurar y si se contradice con el ciclo biológico, es más fácil que comiencen las patologías”, manifestó.

La médica consideró, además, que muchas veces las mismas madres “quieren ver a su jovencita flaca y linda y apoyan el comienzo de las restricciones alimenticias”, y agregó: “Luego la chica comienza a esconderse y a escaparse de la realidad, comenzando con el trastorno. Si se asume su adultez con responsabilidad, va a madurar mejor, porque lo difícil es el paso de la frágil adolescencia a la adultez”.

Mientras que en Brasil ya suman seis los casos de muerte por anorexia, en la Argentina el tema preocupa a buena parte de la población. ALUBA es una de las asociaciones que trata el tema y en Banfield cuenta con consultorios externos ubicados en Azara 1820 -para realizar consultas- y un espacio para los tratamientos efectivos.

Las reuniones son grupales porque, según considera Mabel, “una de las causas de la enfermedad es el aislamiento y la otra es la falta de conciencia y siempre viendo a otras chicas con el problema, ellas logran darse cuenta el por qué del desfasaje”.

“En la zona sur hay muchas chicas que sueñan con el éxito a través del cuerpo y quedan sorprendidas en la cárcel de la enfermedad”, describió la fundadora de ALUBA. Para ellas, la fundación cuenta con un equipo especializado de médicos, psicólogos, psiquiatras y consultores que aportan su opinión en caso de ser necesario (nutricionistas para pacientes diabéticos o celíacos por ejemplo, ginecólogos, odontólogos, entre otros).

Funciona un hospital de día, donde las chicas pueden estar si lo necesitan de 8 a 17 y hay grupos externos, que entrenan a los padres, “para que cumplan un rol de jerarquía”, explicó Bello.

“Hay factores sociales y culturales como la ropa que enferman a la gente y desde ALUBA luchamos para eliminar los condicionantes, que se logran con leyes como la de talles, porque hay que resistir a las influencias externas. Hay que resistir el estrés de vivir sin marginar a nadie”, sostuvo la profesional y agregó que “la televisión educa pero muchas veces deforma la realidad, ya que vemos físicos perfectos pero irreales”.

“La distorsión se produce cuando pasa a ser la única educadora porque es un deformador de la realidad. Nosotros vamos a los bancos, a los lugares de los científicos y les demostramos a las pacientes que no todos son rubios y de ojos celestes, que no todos tienen físicos perfectos y que valemos por lo que somos, no por cómo nos vemos”, concluyó.