TRASTORNOS ALIMENTARIOS - CONFERENCIA
Dejaron atrás el infierno de la bulimia y la anorexia
Aprender a reconocer los males es el principal desafío
para los jóvenes que los padecen. Aluba cumplió 10 años
en Tucumán. La sociedad contribuye a la eclosión de casos
con la idea de que ser flaco es ser feliz. Reflexión.
“Yo empecé a vomitar a los 15 años; y a los
20 decidí entrar a ALUBA
porque mi vida era tormentosa”, contó Gilda Stivala, de 26
años, que padecía bulimia y realizó el tratamiento
durante casi seis años. “Lo más importante para mí
es que ya no veo la vida como algo ideal que debo alcanzar”, resumió.
La joven es una de las tres pacientes que ayer fueron dadas de alta en la
delegación Tucumán de la Asociación de Lucha Contra
la Bulimia y Anorexia (ALUBA).
La institución cumplió 10 años de labor en la provincia,
por lo que recibió la visita de la doctora Mabel Bello, directora
médica general de ALUBA,
que tiene su sede central en Buenos Aires.
Aprender a descubrir y a reconocer la enfermedad es el desafío más
importante que afrontan los pacientes que ingresan a ALUBA,
que cada vez son más. Según indicó la presidenta de
la institución, entre los 13 y los 17 años se manifiestan
los síntomas de la bulimia y la anorexia, y en Argentina una de cada
10 mujeres las padecen. “El 90% de los pacientes son mujeres, y el
10% restante, varones”, dijo Bello.
Junto a Gilda, ayer también dieron de alta a Victoria Ortega, de
24 años, que se curó de anorexia, y Karina García Fernández,
de 28 años, que superó la bulimia. Después del tratamiento,
las pacientes descubrieron el infierno que estaban viviendo y se mostraron
felices de haber podido salir a flote. “Agradezco que hoy pueda hablar
con mis padres como lo hago. Siento que soy la misma que entró en
la institución, pero ahora me conozco; conocí quién
soy”, comentó.
Karina, que pasó cinco años bajo la asistencia de ALUBA,
reconoció: “lo que me costó más fue dejar de
vomitar; lo hacía todo el tiempo”. Dijo que el tratamiento.
“con el tiempo, se hace parte de la vida; uno ve cómo va mejorando”.
“El tratamiento no dura menos de cuatro años; el paciente es
dado de alta no cuando está recuperado sino cuando está curado,
es decir, cuando reúne las condiciones clínicas, psíquicas
y psiquiátricas adecuadas”, comentó Antonio Rearte,
delegado regional en Córdoba de ALUBA
del norte y oeste argentino.
ALUBA
fue creada hace 21 años. Desde entonces trabaja en la asistencia
de pacientes con enfermedades relacionadas con la alimentación. En
Tucumán, en 10 años, la asociación dio de alta a cerca
de 100 pacientes. En la conferencia, los profesionales y pacientes reconocieron
en que la sociedad contribuye a estos males con la idea de que ser flaco
es ser feliz. “Todos somos responsables de esta eclosión de
casos de bulimia y anorexia”, dijeron.
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Emocionadas.
Silvia y Victoria se mostraron muy felices por haberse recuperado.
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LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO.
Cómo
reconocer la bulimia
• Preocupación acerca de
la comida. Miedo a engordar.
• Atracones, forma de comer compulsiva
y a escondidas.
• Visitas al baño para vomitar
después de comer.
• Evitar la asistencia a restaurantes
o a fiestas.
• Uso de adelgazantes y laxantes.
Oscilaciones de peso.
• Inexplicable pérdida de
piezas dentales y del pelo. |
Síntomas
de la anorexia
• Dietas severas o muy baja ingesta
de comida.
• Rituales con la comida: contar
calorías y desmenuzar presas.
• Hiperactividad e intenso miedo
a engordar.
• Esconder el cuerpo debajo de
ropa muy holgada.
• Uso de laxantes o diuréticos
y abuso de edulcorantes.
• Falta de menstruación,
pérdida de peso, debilidad y mareos. |
Lograron
salir de la bulimia y la anorexia
Gilda Stivala, Victoria Ortega y Karina
García Fernández fueron dadas de alta tras su tratamiento
en ALUBA.
Dejaron atrás el infierno de la bulimia y la anorexia
Tres pacientes de la Asociación de Lucha contra la Bulimia
y la Anorexia (ALUBA)
fueron dadas de alta ayer. Las jóvenes estaban felices de haber
salido del infierno en el que vivieron durante años a causa
de los trastornos alimentarios que padecieron.
Gilda Stivala, de 26 años, que sufría bulimia; Victoria
Ortega, de 24, que se curó de anorexia, y Karina García
Fernández, de 28 años, que superó la bulimia,
lograron curarse totalmente y contaron sus experiencias. “Lo
que me costó más fue dejar de vomitar; lo hacía
todo el tiempo”, relató Karina.“Yo empecé
a vomitar a los 15 años, hasta los 20, y decidí entrar
a ALUBA
porque mi vida era tormentosa”, añadió Gilda.
Victoria, en tanto, señaló: “siento que ahora
me conozco realmente”. |
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